Vilafranca del Penedès es la ciudad catalana del vino por excelencia. La historia del municipio siempre ha ido acompañada de la elaboración, hasta el punto de ser la casa del VINSEUM, el museo del vino de Cataluña. No es ningún secreto que Vilafranca reivindica el vino en su programa de ocio y cultural y buena parte de las bodegas de la comarca tienen viñedos que rodean el municipio y participan en sus actividades. En este contexto, Vilafranca presenta la tercera edición del Jueves del Vino, una serie de eventos que demuestran el vínculo del vino con la historia del pueblo y que refuerzan, a través de actividades diversas, el consumo de la bebida por parte de los catalanes. Este año, el festival repite fórmula de éxito: una barra efímera de vinos a copas del territorio, maridadas con una tapa de Gallo del Penedès con IGP y música de un DJ. Ahora bien, el mismo ayuntamiento del municipio concreta que se amplían las sesiones respecto de las dos ediciones anteriores.
El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur es uno de los convenios comerciales más grandes jamás alcanzados por la Unión Europea. «En un mundo de crecientes tensiones comerciales y de una creciente necesidad de llegar a nuevos consumidores, este es precisamente el tipo de asociación abierta y basada en normas que nuestro sector necesita. La diversificación no es un lujo, es una necesidad. Y a partir de mañana, se hace más fácil para las empresas de la UE», dijo Marzia Varvaglione, presidenta del CEEV. Es evidente que el acuerdo se vive con cierto aire de celebración en el sector vitivinícola, ya que, en un mundo en el que el consumo de vino baja día tras día, encontrar nuevos mercados es imprescindible. Hasta ahora, los vinos de la UE se enfrentaban a aranceles de hasta un 35% en Argentina y un 18% en Brasil, Paraguay y Uruguay, una carga combinada que -según apuntan los datos del CEEV- costó a las empresas vinícolas de la UE más de 43 millones de euros solo en 2024.

En términos generales, los países del Mercosur suponen un gran beneficio para el vino europeo. Solo en 2024 las exportaciones de vino de la UE a la zona alcanzaron los 238 millones de euros. No obstante, parte del potencial de estos mercados se ha mantenido fuera del alcance debido a las persistentes barreras arancelarias y no arancelarias. Con 270 millones de consumidores en toda la región y una creciente clase media en Brasil, que por sí sola representaba 255 millones de euros de exportaciones de vino de la UE en 2024, «el acuerdo crea las condiciones para un cambio gradual en el desarrollo del mercado», según confirma la entidad europea. En otras palabras, aunque actualmente los vinos europeos no son un gran reclamo para los países del Mercosur, la caída de los aranceles podría marcar un antes y un después lleno de oportunidades para las bodegas de la Unión Europea.
Medidas para prevenir el fraude
Los aranceles no son la única medida que recoge este acuerdo provisional, sino que hay otras prioridades que también se han tenido en consideración y han sido aceptadas. En este sentido, un total de 145 indicaciones geográficas de la UE estarán protegidas en todos los mercados de Mercosur, garantizando que se reconozcan y protejan los nombres de vinos europeos más emblemáticos. De esta manera, la Unión Europea pretende prevenir el fraude y la falsificación y asegura que las bodegas europeas estarán protegidas de posibles malas prácticas. Además, se simplificarán los procedimientos de importación y se eliminarán progresivamente las principales barreras no arancelarias, incluidas las prácticas enológicas divergentes y los requisitos de certificación. Por tanto, los vinos europeos lo tendrán más fácil para cruzar la frontera del Mercosur, no solo por la eliminación de los aranceles, sino porque podrán venderse con sus cualidades, sin necesidad de ser alterados y con la confirmación de que los sellos de calidad se mantendrán. «En conjunto, estas disposiciones crean unas condiciones más previsibles y equitativas para las empresas vitivinícolas de la UE de todos los tamaños», ha confirmado el CEEV en un comunicado.
«Hemos estado trabajando por este momento durante muchos años y, a partir de ahora, la espera finalmente se ha acabado. Las empresas vitivinícolas de la UE pueden competir por fin en igualdad de condiciones en los mercados de Mercosur, poniendo fin al antiguo desventaja competitiva al que se han enfrentado», dijo Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del CEEV. Aunque ya se celebra el acuerdo, la realidad es que solo es una solicitud provisional que se ejecuta en paralelo con el proceso de ratificación, que aún se está tramitando. El CEEV señala que el Parlamento Europeo ha remitido el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para una opinión sobre su compatibilidad con los Tratados de la UE y «espera que este proceso concluya rápidamente y positivamente» para poder conseguir la entrada completa en vigor de este acuerdo.
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Acord Mercosur: inicio del acuerdo provisional
El acuerdo del Mercosur es más real que nunca. El Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) ha anunciado este jueves que, a partir de este viernes, 1 de mayo, las cargas arancelarias de las exportaciones de vino europeo a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay desaparecen y, por lo tanto, las bodegas de toda la Unión Europea podrán llevar sus vinos a estos países sin aranceles. Con esta medida, Europa encara una nueva etapa de más flexibilidad en el comercio mundial y, tras la caída de ventas en Estados Unidos, se abre la puerta a una diversificación de mercado real, con la cual el CEEV prevé beneficios para todas las bodegas exportadoras de la UE. Sin embargo, el acuerdo no es una noticia tan bien recibida en el sector agroalimentario, también muy valorado en Cataluña, y mientras las bodegas celebran esta entrada en vigor del acuerdo, los campesinos y ganaderos mantienen su preocupación por la posible competencia desleal de productos de su sector que entrarán sin costos añadidos.
El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur es uno de los convenios comerciales más grandes jamás alcanzados por la Unión Europea. «En un mundo de crecientes tensiones comerciales y de una creciente necesidad de llegar a nuevos consumidores, este es precisamente el tipo de asociación abierta y basada en normas que nuestro sector necesita. La diversificación no es un lujo, es una necesidad. Y a partir de mañana, se hace más fácil para las empresas de la UE», dijo Marzia Varvaglione, presidenta del CEEV. Es evidente que el acuerdo se vive con cierto aire de celebración en el sector vitivinícola, ya que, en un mundo en el que el consumo de vino baja día tras día, encontrar nuevos mercados es imprescindible. Hasta ahora, los vinos de la UE se enfrentaban a aranceles de hasta un 35% en Argentina y un 18% en Brasil, Paraguay y Uruguay, una carga combinada que -según apuntan los datos del CEEV- costó a las empresas vinícolas de la UE más de 43 millones de euros solo en 2024.

En términos generales, los países del Mercosur suponen un gran beneficio para el vino europeo. Solo en 2024 las exportaciones de vino de la UE a la zona alcanzaron los 238 millones de euros. No obstante, parte del potencial de estos mercados se ha mantenido fuera del alcance debido a las persistentes barreras arancelarias y no arancelarias. Con 270 millones de consumidores en toda la región y una creciente clase media en Brasil, que por sí sola representaba 255 millones de euros de exportaciones de vino de la UE en 2024, «el acuerdo crea las condiciones para un cambio gradual en el desarrollo del mercado», según confirma la entidad europea. En otras palabras, aunque actualmente los vinos europeos no son un gran reclamo para los países del Mercosur, la caída de los aranceles podría marcar un antes y un después lleno de oportunidades para las bodegas de la Unión Europea.
Medidas para prevenir el fraude
Los aranceles no son la única medida que recoge este acuerdo provisional, sino que hay otras prioridades que también se han tenido en consideración y han sido aceptadas. En este sentido, un total de 145 indicaciones geográficas de la UE estarán protegidas en todos los mercados de Mercosur, garantizando que se reconozcan y protejan los nombres de vinos europeos más emblemáticos. De esta manera, la Unión Europea pretende prevenir el fraude y la falsificación y asegura que las bodegas europeas estarán protegidas de posibles malas prácticas. Además, se simplificarán los procedimientos de importación y se eliminarán progresivamente las principales barreras no arancelarias, incluidas las prácticas enológicas divergentes y los requisitos de certificación. Por tanto, los vinos europeos lo tendrán más fácil para cruzar la frontera del Mercosur, no solo por la eliminación de los aranceles, sino porque podrán venderse con sus cualidades, sin necesidad de ser alterados y con la confirmación de que los sellos de calidad se mantendrán. «En conjunto, estas disposiciones crean unas condiciones más previsibles y equitativas para las empresas vitivinícolas de la UE de todos los tamaños», ha confirmado el CEEV en un comunicado.
«Hemos estado trabajando por este momento durante muchos años y, a partir de ahora, la espera finalmente se ha acabado. Las empresas vitivinícolas de la UE pueden competir por fin en igualdad de condiciones en los mercados de Mercosur, poniendo fin al antiguo desventaja competitiva al que se han enfrentado», dijo Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del CEEV. Aunque ya se celebra el acuerdo, la realidad es que solo es una solicitud provisional que se ejecuta en paralelo con el proceso de ratificación, que aún se está tramitando. El CEEV señala que el Parlamento Europeo ha remitido el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para una opinión sobre su compatibilidad con los Tratados de la UE y «espera que este proceso concluya rápidamente y positivamente» para poder conseguir la entrada completa en vigor de este acuerdo.
Más de 300 personas se pasearon cada día por el Jueves del Vino el mes de mayo del año pasado. Es por eso que este año se repite el esperado evento, que ya ha probado mover masas. La presentación se ha hecho este martes frente a la nave Cortina en la calle del Comerç a cargo de la concejala de Turismo, Gemma Romeu, del presidente de la IGP Gallo del Penedès, Enric Ferré, y de la representante de la AV Molí d’en Rovira, Olga Graells. El evento se realizará durante 6 jueves seguidos, del 7 de mayo al 4 de junio. De 19h a 22:30h, la calle del Comerç entre las calles Cortina y Magarola tendrá varios espacios bien diferenciados: la barra donde adquirir el vino, el espacio Gallo del Penedès, así como el espacio de entrega y recogida de copas. En cuanto a las copas, serán de préstamo -gracias al apoyo del INCAVI- y las consumiciones costarán entre tres y cuatro euros, dependiendo del vino.

Las bodegas que dan vida a la feria
Cada jueves tendrá una bodega como protagonista, con fuertes vínculos con la calle del Comerç. Comenzarán las sesiones el día 7 de mayo, como ya es tradicional, con el Viver de Cellers con seis elaboradores: Amat Montané, Baltà de Cela, Heretat Can Serra, Mulet Viticultors, Vins Gèniu y Vins Joan Grill. Seguirá el 14 de mayo con Familia Torres, el día 21 será el turno de Bodegas Pinord y, finalmente, el día 28 de mayo pondrá punto final Territori Torner, con bodegas que trabajan con las barricas de la Boteria Torner. Como novedad destacada de este año, se llevará a cabo un nuevo jueves el día 4 de junio, con Jueves de Vino entra en el VINSEUM que se tendrá lugar, en este caso, en la plaza Jaume I, frente al museo del vino de Cataluña.



