Cataluña es tierra de vinos desde antes de estar llena de catalanes. Y hay viñedos centenarios que aún hoy dan frutos con los cuales se elaboran algunos de los mejores vinos del país. El sector vitivinícola es mucho más que una parte del PIB catalán, forma parte de la cultura y del modo de ser de una parte de la población. Una frase trillada, pero muy cierta es que el vino es mucho más que un líquido dentro de una botella de vidrio: son los trabajadores del campo, los bodegueros, los enólogos, los sommeliers e incluso los distribuidores. El vino es una industria que mueve dinero y emociones sin dejar a nadie indiferente. Ahora bien, no todos los catalanes conocen los entresijos de este sector, a menudo reducido a las botellas que vemos en las estanterías de supermercados y tiendas especializadas. Es por eso que Vadevi hace una recopilación de las cinco curiosidades que no se ven a simple vista, pero hacen del sector del vino una fuente de riqueza para Cataluña.
Las bodegas de Cataluña, en cifras
Una de las primeras preguntas que uno se hace al empezar a entender el sector vitivinícola catalán es la cantidad de bodegas. Más allá de las grandes marcas conocidas, como Freixenet o Juvé & Camps, Cataluña tiene entre 750 y 900 bodegas. Las cifras varían dependiendo del año, en 2023 por ejemplo, se contabilizaron 918 bodegas, el dato más alto jamás obtenido. De estas, hay más de 300 que ofrecen visitas enoturísticas, y esto permite conocer la producción y la historia de la zona. En cuanto a la superficie de viñedo, hay 57.417 hectáreas en el país, según datos recogidos a principios de 2025 que reflejan la situación del año 2024. La DO Cataluña es la que aglutina más, unas 41.000 hectáreas.
Las DO de Cataluña, desglosadas
Las denominaciones de origen son una parte clave del sector vitivinícola catalán. Permiten delimitar zonas geográficas y también clases de suelos y terrenos. Los vinos son diferentes entre ellos, pero también cambian según la DO. En concreto, hay 11 estrictamente catalanas, es decir, que solo cuentan con bodegas dentro del país y la DO Cava, que también tiene algunas bodegas fuera de Cataluña. Por tradición histórica, la DO Penedès es considerada a menudo la región vitivinícola más antigua, con 2.700 años de historia. Esta DO tiene una superficie aproximada de 2.500 ha y está situada entre las conurbaciones de Barcelona y Tarragona. Aunque se lleva la victoria Penedès, algunos expertos también destacan la zona de la DO Tarragona por su larga tradición, conocida desde la época romana. En este caso, la DO tiene unas 4.700 hectáreas. Si hablamos de la más joven, esta es la DO Montsant, con una superficie de viñedo que supera las 1.800 hectáreas y creada entre 2000 y 2001.

No se puede terminar este apartado sin hablar de la única Denominación de Origen Calificada de Cataluña, la DOQ Priorat. Tal como asegura el Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI), está situada al sur de Cataluña, en el interior de la parte meridional de la Cordillera Prelitoral, cerca del mar Mediterráneo, que le aporta su influencia. La superficie total del territorio que ampara la denominación de origen es de 17.633 hectáreas, de las cuales casi 3.000 están excluidas como zona de producción y 2.088 están plantadas de viñedo actualmente.
La variedad de uva más común en Cataluña
Las variedades de uva son muy importantes a la hora de elaborar un vino, ya que son la base que más tarde dará algunos de los sabores más inconfundibles del producto. En Cataluña hay autorizadas 61 variedades de uva diferentes para la elaboración de vino, divididas en 32 de blancas y 29 de negras. Además, el 77% de las cerca de 56.000 hectáreas de viñedo catalán están plantadas con variedades autóctonas, destacando el macabeo, xarel·lo, parellada, garnacha y cariñena.
Las botellas con marca catalana
El sector vitivinícola catalán cuenta con cerca de 8.500 viticultores y elabora alrededor de 180 millones de botellas de vino y 200 millones de espumosos anualmente. Prácticamente, la mitad de estas botellas termina en el mercado exterior, sobre todo en Europa y Estados Unidos, aunque cada vez hay más interés por llegar a algunos países de Sudamérica y Asia. En términos generales, la DO que más exporta es la DO Cava, aunque el año pasado sufrió un cierto retroceso en sus ventas al exterior debido a la falta de stock por la sequía.

El tridente de espumosos catalanes
Uno de los cambios más recientes de la historia vitivinícola catalana es la división de los espumosos. Hace más de una década, la DO Cava era la única que reinaba en el sector de los espumosos catalanes, pero diferencias en maneras de entender el territorio han hecho que en la actualidad ya no lo sea. Hace ocho años, seis bodegas de la DO Cava (Gramona, Recaredo, Llopart, Nadal, Sabaté i Coca y Torelló) decidieron marcharse del paraguas de la DO para comenzar un camino en solitario, que les permitiera etiquetar sus espumosos por la zona en la que se habían hecho, el Penedès. De aquella fuga nació la marca colectiva europea Corpinnat que este año ya tiene 22 bodegas y comercializa alrededor de 3 millones de botellas. Por otro lado, cuatro años antes de que los penedesencs decidieran crear Corpinnat, la DO Penedès también quiso jugar al juego de los espumosos en solitario. En este sentido, en 2014 se creó Clàssic Penedès, la rama de espumosos que aglutina un total de 18 bodegas y comercializa más de un millón de botellas anualmente. Finalmente, la tercera pata de este sector de espumosos es la más que reconocida DO Cava, que cuenta con unos 342 bodegas inscritas y la comercialización de unas 190 millones de botellas.

