Los vinos extremos son aquellos que se cultivan en zonas que parecen imposibles. La altura es normalmente lo que destaca de estos viñedos. 500 metros de altura y más de 30% de pendiente y pequeñas terrazas en la montaña son algunas de las cualidades que hacen de los viticultores que cuidan de estos cultivos completos héroes. La entidad italiana CERVIM (Centro de Investigación, Estudio, Salvaguarda, Coordinación y Valorización de la Viticultura de Montaña) es el máximo representante de esta clase de viticultura en el mundo y desde hace 34 años premian el talento de los valientes viticultores que logran elaborar vinos en estas condiciones extremas. Por primera vez el concurso sale de Italia y se presentará en Cataluña, ya que Manuel Capote, vicepresidente de CERVIM, considera que «es un territorio único con muchísima calidad». De este modo, este año se premiarán vinos de todo el mundo desde Vilafranca del Penedès, una decisión que no solo busca valorar Cataluña como territorio vitivinícola, sino que pretende servir de palanca para que más vinos extremos catalanes entren en el concurso.
El Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI) y CERVIM han presentado este viernes en el Palau Robert de Barcelona las novedades de la 34ª edición del Mondial des Vins Extrêmes, el único concurso internacional dedicado exclusivamente a los vinos de viticultura heroica, es decir, vinos extremos. «Cuando abres un vino extremo, abres paisaje», ha recordado Capote, quien ha añadido que han apostado por Cataluña porque «hay regiones brutales donde se elabora vino». Este es el único concurso que premia los vinos extremos y son muy rigurosos con la participación. El año pasado, se presentaron unas 1.000 referencias de 27 países diferentes, todas con unas cualidades únicas, aunque seguían unos requisitos muy marcados. Los vinos extremos no son solo aquellos cuyos viñedos de donde provienen están a más de 500 metros de altura. También deben encontrarse en un espacio con más de un 30% de pendiente y divididos en pequeñas islas y terrazas. «Son vinos heroicos porque son muy difíciles de hacer», ha apuntado Capote, quien además ha recordado que las horas aproximadas de cuidados de un viñedo tradicional son 80 anuales, mientras que las de un viñedo extremo pueden llegar a superar las 300 horas. Por todo esto, CERVIM ve necesario tener un concurso del cual «no sacan provecho», simplemente demuestran la calidad de estos vinos y los ponen en el mapa mundial.
Durante la presentación de este viernes, el director general del INCAVI, Joan Gené, ha señalado que «el certamen pone en valor este tipo de vinos que se cultivan en situaciones extremas y tienen una especificidad clara” y ha animado a que haya una buena representación de bodegas catalanas en esta edición del concurso. La tónica general del acto ha estado dedicada a los viticultores catalanes extremos. El año pasado, tan solo 3 de las referencias presentadas fueron de Cataluña, una cifra que entristece a la organización, ya que saben con certeza que hay muchos más vinos extremos en Cataluña: «Las bodegas catalanas en zonas de viticultura heroica deben saber lo importante que es su participación en los premios para dar a conocer al mundo su viticultura única y singular», ha insistido Capote. Por otro lado, la organización también ha destacado que las referencias son degustadas por un jurado formado por profesionales del sector, que saben perfectamente todo lo que hay detrás de los vinos y pueden apreciar todo lo que hay detrás de cada sorbo.

Inscripciones abiertas y bases del concurso
El Mondial des Vins Extrêmes ha logrado consolidarse como un certamen de referencia internacional para los productores que trabajan en territorios extremos. Las inscripciones para participar permanecerán abiertas hasta el 7 de agosto en la página web del concurso y las catas se llevarán a cabo el 25 y 26 de agosto en el Valle de Aosta (Italia) por un equipo de catadores internacionales experimentados y calificados. Los galardones se dividen en nueve categorías, y reconocen toda tipología de vinos (blancos, tintos, rosados, espumosos, dulces). Como novedad, en esta edición se ha incorporado la categoría de vinos con maceración. Este año también se refuerza el sistema de promoción de los vinos premiados ya que el CERVIM estará presente en el Merano WineFestival del 6 al 10 de noviembre con una sala donde se presentarán los vinos que hayan obtenido la Gran Medalla de Oro.
Ser viticultor en tiempos difíciles
No es ningún secreto que el mundo del vino vive momentos complicados. El cambio climático ha desbaratado el futuro de los viñedos en ciertas regiones y la caída mundial de la demanda afecta cada vez a más viticultores y elaboradores. Es por eso que hay dos aspectos de los vinos extremos que los pueden hacer más atractivos. El primero es el clima, cultivar en altura puede ayudar cuando la temperatura global aumenta. Ahora bien, esto no significa que todos los viticultores deban comenzar a encontrar viñedos a más de 500 metros. Según Xoan Elorduy, técnico del INCAVI, «puede ser una herramienta, pero no es un tipo de cultivo aplicable globalmente». De este modo, aunque haya «ejemplos de vinos de altura con altísima calidad», tal como dice el experto del INCAVI, no se traduce en el hecho de que todos los viticultores puedan sobrevivir en esta manera de cultivar: «Es muy difícil decir lo que pasará en un futuro, pero estaremos hablando de nuevas plantaciones que quizás sean en altura, pero no necesariamente tendrán que ser vinos extremos», ha explicado Elorduy. El segundo aspecto que hace atractivos estos vinos es el toque especial. En un mundo donde no se vende el mismo vino que hace décadas, tener aspectos diferenciadores hace que los consumidores vean los vinos con ciertos ojos. Precisamente por este motivo, desde CERVIM también animan a las bodegas catalanas que cumplen las condiciones a presentarse al concurso: «Nuestra etiqueta es un sello de calidad que valora el consumidor», ha expresado Nicola Abbrescia, presidente de CERVIM.
En definitiva, los vinos extremos se elaboran con metodologías especiales y complicadas. Los viñedos sobreviven en unas condiciones que parecen surrealistas y los viticultores que los cultivan se han convertido en héroes dispuestos a hacer cualquier cosa por mantener la altísima calidad de sus productos. El Mondial des Vins Extrêmes se convierte en un concurso único en el mundo para reunir a todos estos productores de todo el planeta y darles un espacio para lucirse. Con Cataluña en el centro, esta edición volverá a buscar las mejores referencias extremas a escala internacional, pero con una clara voluntad de que alguna sea catalana.

