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Estas son las tres copas de espumoso con más historia

Los espumosos cada vez atraen a más adeptos y ya no son aquella bebida que se utiliza únicamente para brindar. Con el tiempo, el aperitivo también hace brillar estos productos tan catalanes y los cavas y otros espumosos del territorio se encuentran en buena parte de las cartas de los restaurantes del país, no solo para los postres, sino para acompañar toda una comida. Ahora bien, una bebida compleja como esta requiere una copa concreta. Muchos sommeliers ya aseguran que hay que tomar el vino con la copa adecuada y que las diversas formas y marcas que existen no son una moda, sino más bien una parte clave del disfrute al beber vino, ya que una mala copa, puede arruinar el día. Es por eso que Vadevi pone sobre la mesa tres copas para beber espumoso; las tres más famosas, históricas y antiguas. Tres recipientes que cambian y mucho el producto, pero que rara vez no ocupan un espacio en las vitrinas de casa (o de casa de la abuela).

Copa flauta (flute)

La copa por excelencia durante años para beber espumosos ha sido la flauta. Su superficie estrecha hace que las burbujas se conserven mucho más tiempo y la efervescencia y frescura se mantienen. Además, es la copa que ha hecho de imagen al cava, espumoso o Champagne en las últimas décadas. De hecho, cualquier casa tiene un juego de estas copas. No obstante, cada vez hay más sommeliers que prefieren utilizar una copa más ancha. La razón es sencilla: las copas flauta logran mantener la efervescencia, pero concentran mucho menos los aromas del vino y su expresión, ya que la poca superficie hace más complicada la oxigenación del elaborado. En este sentido, los expertos recomiendan usar esta copa para espumosos más frescos y jóvenes, mientras que una copa más ancha para los espumosos más complejos.

Copa pompadour o coupe

La copa pompadour, también conocida como copa de champán o copa coupe, es una copa ancha y poco profunda que fue muy popular durante los siglos XIX y XX. Lo más divertido de esta copa es su nombre, ya que tiene una leyenda propia. Se dice que la copa fue modelada a partir del pecho de Madame de Pompadour, favorita del rey Luis XV de Francia. También hay otra versión que atribuye la historia a María Antonieta. Aunque no hay pruebas históricas sobre ninguna de las dos anécdotas, se considera un mito muy conocido. Esta es una copa elegante que se puede encontrar en cualquier vitrina de casa de los abuelos. Es perfecta para cócteles, pero en cuanto al espumoso, una larga lista de inconvenientes: las burbujas se escapan muy rápidamente, el vino pierde efervescencia antes y los aromas se dispersan con facilidad. En definitiva, es una gran compañera de fiestas temáticas, pero no la mejor opción para degustar un espumoso complejo y de alta calidad.

Copas pompadour de vino espumoso

Copa tulipa

Sin duda la preferida de los profesionales del sector es la copa tulipa. Tiene un cuerpo más ancho que la flauta y una apertura ligeramente cerrada. Recibe este nombre porque su forma recuerda a la de una tulipa: es más ancha en el centro y se cierra ligeramente en la parte superior. Esta copa permite que se desarrollen mejor los aromas mientras conserva bastante bien la efervescencia. En este sentido, tanto espumosos jóvenes, como con más crianza pueden expresarse con naturalidad dentro de esta copa. Es por eso que hoy en día es la copa preferida por muchos sommeliers y elaboradores para degustar cavas, espumosos y champagnes de calidad. A pesar de ser la niña de los ojos del sector, también tiene algunos inconvenientes, ya que pueden escaparse las burbujas más rápido -aunque no hay demasiadas diferencias con la flauta- y es muy voluminosa, lo que la hace más complicada de guardar en casa.

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