Las viñas centenarias son una de las maravillas más preciadas del sector vitivinícola. Aunque no todas logran mantener la productividad, se convierten en joyas agrícolas para sus propietarios. Si ya es raro encontrar viñas con más de un siglo de historia, el tesoro que se esconde en la ciudad universitaria eslovena, Maribor, es digno de estudio. El Libro Guinness de los Récords reconoce la Stara trta como la viña más vieja del mundo, con más de 450 años.
Cruzada por el río Drava, Maribor se encuentra a unos 40 kilómetros de la frontera que separa Eslovenia de Austria, al noroeste del país, y como parte del ducado de Estiria formó parte del Imperio Austrohúngaro. Los alrededores de la localidad están llenos de viñas, algunas muy antiguas, y que son uno de los elementos principales de los 50 kilómetros de rutas enoturísticas que ofrece la ciudad. Entre ellas, sin embargo, destaca la Stara trta, una viña emparrada que se calcula que tiene más de 450 años de antigüedad y que, no obstante, sigue ofreciendo frutos de manera regular, uvas de la variedad Žametovka, una de las más tradicionales de Eslovenia.
Las viñas catalanas más viejas
Eslovenia se lleva el premio con las viñas más viejas, pero Cataluña también tiene algunas de estas joyas centenarias escondidas dentro del país. El siglo pasado, la filoxera acabó con buena parte de la viña que había en tierras catalanas, obligó a los campesinos a encontrar nuevos cultivos y hizo caer la producción hasta prácticamente cero. La salida de ese pozo fue complicada, pero se logró. Ahora bien, hubo algunas cepas resistentes a aquella matanza, que lograron sobrevivir y mantenerse en pie hasta la actualidad. En total, los últimos datos del Registro Vitivinícola de Cataluña contemplan 391 viñas centenarias, es decir, las que superan los cien años de vida, con una superficie que ocupa 180,148 hectáreas de viña en todo el territorio catalán. Estas serían las viñas registradas entre los años 1900 y 1923.

Las viñas centenarias se concentran principalmente en dos comarcas: el Priorat, con 209 viñas (el 43,50% del total), y el Alt Empordà, con 83 (el 33,90%). A continuación se sitúa el Bages, que representa el 5,20% del total. En conjunto, estas viñas viejas están repartidas entre 82 municipios de 18 comarcas catalanas. Si nos fijamos en los municipios, Porrera es el que conserva un número más elevado de viñas centenarias, con 39, seguido de Gratallops, con 33, y Torroja del Priorat, con 25. En cuanto a la superficie ocupada por estas viñas, Porrera también encabeza la clasificación, con algo más de 20 hectáreas. Detrás encontramos Rabós, con 14,55 hectáreas, y Garriguella, con 14,35 hectáreas, ambos municipios del Empordà.
De acuerdo con el Registro Vitivinícola de Cataluña, también hay 29 municipios que conservan viñas registradas en el año 1900. Por orden alfabético, son: Bellmunt del Priorat, Calders, Calonge, Castellgalí, Castellolí, Colera, l’Espluga de Francolí, Espolla, Falset, Forallac, Franqueses del Vallès, Garcia, Garriguella, Gratallops, Masroig, Mollet de Peralada, Navàs, Pals, Pau, Poboleda, Porrera, Rabós, Sallent, Sant Climent Sescebes, Sarral, Tordera, Torroella de Montgrí, Viladecavalls y Vilamaniscle.

