El mundo del vino está cambiando. Cada vez hay menos consumidores que buscan aquellos vinos con cuerpo y contundentes que un día coronaron la mayoría de las mesas del mundo. Actualmente, los vinos más frescos, con aromas y sabores más suaves y una temperatura mucho más baja se han convertido en todo un reclamo. No solo eso, sino que el grado alcohólico ha pasado a ser un valor muy importante para una nueva generación de consumidores que buscan experiencias diferentes, con el mismo valor, pero parámetros opuestos a los que buscaban sus padres. Es por eso que los vinos sin alcohol o de baja graduación ganan peso en prácticamente todo el mundo. Más allá de la constante disputa del sector vitivinícola sobre la nomenclatura o el hecho de reconocer estas bebidas como vino, la realidad es que muchas empresas se unen a este movimiento 0,0 y crean nuevas gamas de sus vinos de siempre. Ahora bien, los vinos sin alcohol se elaboran a través de un proceso muy costoso y con poco retorno. En otras palabras, la maquinaria es muy cara y muchas empresas no pueden acceder a ella. De esta situación nace Maieutiké Winery, una bodega especializada en la elaboración de vinos y bebidas desalcoholizadas, bebidas aromatizadas y vinos espumosos con método charmat para marcas privadas.
Con sede en La Ràpita, la empresa fundada en 2018 ha pasado de 150,000 a 4 millones de botellas anuales en siete años, consolidándose como referente catalán en una categoría que justo comienza a estructurarse en el mundo. Su modelo de negocio es claro: complementar la oferta de vinos de las bodegas con una gama de baja graduación o desalcoholizada. De esta manera, ellos ponen la maquinaria, el conocimiento y la profesionalización y las bodegas pagan por el producto, sin sorpresas y, sobre todo, sin invertir una gran cantidad de dinero en herramientas que solo se pueden utilizar en una sola gama de vinos.
En concreto, la empresa tiene dividida su producción en tres ramas, todas centradas en la desalcoholización y los productos sin alcohol. Según ha explicado Maieutiké Winery a Vadevi, el 36% de los productos son 0,0; el 31% espumosos de método charmat (mayoritariamente bajo grado, 6-8%); y el 33% vinos aromatizados con mostos, jugos, hierbas, especias o extractos. En cuanto a los porcentajes de tipología de vino, la empresa de momento tiene un 90% dedicado a vino blanco espumoso. En este sentido, las marcas tienen un claro interés en tener burbujas desalcoholizadas en su bodega. Otro 5% pertenece a los espumosos rosados, y el último 5% a vinos blancos tranquilos.

Maieutiké Winery, dirigida por Toni Gálvez (CEO) y Pau Matias-Guiu (COO y Responsable R+D+I) es una compañía innovadora que ya exporta a Estados Unidos y Japón, más allá del mercado europeo. Con una plantilla de una treintena de trabajadores han conseguido promover el vino sin alcohol de calidad, con certificación IFS y ecológicos. Además, garantizan un grado alcohólico real inferior a 0,05%, por debajo del 0,5% que suele marcar la mayoría de los productos etiquetados como «sin alcohol» o «cero» en el mercado. De momento, no sacan ningún producto propio al mercado, sino que trabajan exclusivamente en formato de marca privada para terceros del sector vitivinícola, que quieren complementar su cartera con referencias desalcoholizadas, charmats o aromatizadas.
Una empresa que brilla en un mundo cambiante
El vino 0,0 se enmarca en un contexto de transformación de los hábitos de consumo, en un momento en que el mercado mundial del vino enfrenta una tendencia de retroceso y los consumidores muestran un interés creciente por las alternativas sin alcohol. Según los datos de la IWSR, el consumo global de vino podría caer un 20% entre 2018 y 2028, mientras que los vinos desalcoholizados ganan espacio dentro de esta nueva realidad de consumo. En el estado español, la IWSR estima que esta categoría podría llegar a representar un 4% del mercado en 2030, con una demanda potencial de 120 millones de litros. El organismo señala, de hecho, que el segmento sin alcohol sigue ganando consumidores en los principales mercados, impulsado, entre otros factores, por la tendencia hacia la moderación.
Ante estos datos, Maieutiké se alza como una empresa con buenas perspectivas de futuro, ya que todo apunta a un crecimiento de esta clase de bebidas de baja o cero graduación. El proceso de desalcoholización de la compañía utiliza una columna de relleno al vacío que permite evaporar el alcohol a baja temperatura, entre 30 y 40 °C, y se completa en menos de 48 horas, con una cadena de frío constante por debajo de los 10 °C. Posteriormente, el vino pasa por una fase de ajuste enológico en la que se pueden incorporar elementos como taninos, manoproteínas o extractos con el objetivo de recuperar cualidades sensoriales. La desalcoholización mediante evaporación parcial al vacío es, además, una de las técnicas reconocidas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) para reducir parcial o casi totalmente el etanol del vino.

