Cataluña es una tierra de vinos de alta calidad, pero durante años han sido menospreciados y relegados a una segunda posición dentro del mismo país. Poco a poco, más entidades y empresas se dedican a devolver este reconocimiento de excelencia a unos vinos tan arraigados a la cultura como los catalanes. No es solo una tarea de visibilización de las propias bodegas, sino un esfuerzo conjunto para facilitar el conocimiento y la venta de estos productos. En este viaje, Vinótico y Vadevi (Grup Món) son aliados, ya que, en palabras del editor del grupo, Salvador Cot, «ambos han nacido para poner solución a la posición minoritaria que tienen los vinos catalanes en Cataluña». El punto álgido de esta alianza llegó el pasado jueves por la tarde, cuando Vinótico organizó su primera cata exclusiva en la redacción del Grup Món, en Barcelona. Tres cooperativas catalanas de alto nivel -el Celler de Capçanes, Sant Josep Vins y Castell d’Or– presentaron dos referencias cada una; un total de seis vinos excelentes, ganadores de los Premis Vinari para degustar en un ambiente distendido y cercano, desde donde los participantes pudieron preguntar y disfrutar de las explicaciones sobre tres grandes cooperativas con vinos excelentes.
La primera en ponerse frente al público fue Zaida Torregrossa, directora comercial del Grup Món, quien presentó los vinos de Castell d’Or, ya que la cooperativa no había podido asistir a la cata. Tras reivindicar el trabajo de las cooperativas, así como sus vinos, a menudo menospreciados pero de alta calidad, sacó la primera copa, un cava brut joven. Torregrossa acompañó a los participantes mientras observaban el carbónico ascendente del espumoso, con un claro sabor a levaduras y frutas en boca. La sommelier también aprovechó para recordar que el espumoso no es solo un producto de celebración y dejó claro que podía acompañar cualquier comida. Para este en concreto, recomendó platos de sushi. El segundo vino de Castell d’Or era un tinto, 100% trepat, una variedad que no siempre ha sido bien tratada. Es originaria de la Conca de Barberà y se caracteriza, al igual que el vino de la cooperativa, por ser muy aromática y sin mucha concentración. Una variedad que, debido a las nuevas tendencias del mercado hacia vinos más ligeros, podría llegar a tener mucho éxito.

Sant Josep Vins es una cooperativa que se encuentra en Bot, un pequeño pueblo de 500 habitantes en la Terra Alta. Jaume Martí fue el encargado de presentar los dos vinos de la cooperativa, pero sin poder evitar contar un poco de la historia. Alrededor de un centenar de personas trabajan en esta cooperativa haciendo vinos de alta calidad y sobre todo trabajando la garnacha blanca, una variedad auténtica de la Terra Alta. Sin embargo, Martí también guardó tiempo para reivindicar las garnachas en todas sus formas: peluda, roja, gris, negra, blanca… Su primera elección fue La Quarta Blanc, un vino elaborado con un 100% de garnacha blanca de viñas de más de 30 años. Con una expresión de fruta sutil, este vino es un blanco de segundo año, a caballo entre los vinos jóvenes y las crianzas. «Un vino seco, pero redondo, dulce», expresaba Martí. Su segunda elección fue el Roc Singulars Blanc de 3 años, un elaborado que se hace mediante un proceso tradicional de la Terra Alta, en el cual con el uso de una solera estática nunca se termina de vaciar el vino del recipiente, lo que implica que siempre macera con las lías. Un vino con una alta concentración que podría llevar a los participantes a confundirlo por un brisado.
La tercera cooperativa fue el Celler de Capçanes, también de un pueblo de 500 habitantes y con una larga trayectoria demostrando que las cooperativas también hacen vinos de alta calidad. En este caso, el encargado de presentar las referencias fue Xavier Castellet, sommelier de la cooperativa. Él trajo el Flor de Primavera, un blanco que se elabora de una manera diferente. Es el primer vino kosher del estado español y como tal necesita estar supervisado por un rabino. Para Castellet, este vino marida perfectamente con la carne blanca o el carpaccio. El último vino de la noche fue Els Pájaros, un tinto de la DO Montsant, también elaborado por el Celler de Capçanes. Este vino es la auténtica imagen de la zona en la cual se ha elaborado y tiene una «máxima expresión de Montsant», remarcó Castellet, mientras se llegaba al final de la noche, donde las cooperativas demostraron su gran calidad.


