El precio de la uva es una de las cuestiones que más polémica causa cada vendimia. No todas las bodegas tienen viñedo propio y hay muchos viticultores que viven de vender su uva a cooperativas, denominaciones de origen o incluso a bodegas directamente. Estos son contratos privados que se pactan, normalmente, antes de que termine la vendimia, pero -según la opinión de los agricultores- desde después de la sequía, nunca han terminado de satisfacer sus necesidades. Este miércoles, la DO Cava ha publicado un comunicado donde asegura que mantendrá los precios de la uva de la campaña anterior durante la vendimia 2026, una decisión que permitirá inyectar cerca de 100 millones de euros a los viticultores del territorio. Aparentemente, una buena noticia para los viticultores, aunque el responsable nacional del sector de la Viña y el Vino de Unió de Pagesos de Cataluña y vicepresidente del consejo regulador de la DO Cava, David Sendra, alerta que «los datos corresponden aproximadamente al 70% de las bodegas y, por tanto, reflejan solo una parte de la realidad del mercado».
En un documento que ha obtenido Vadevi, el responsable nacional del sector de la Viña y el Vino de UP destaca que la situación de compra de uva se mantiene desigual. El comunicado lo firma el mismo responsable, pero Sendra confirma a este diario que «muchas voces del sector de los viticultores están de acuerdo». En el documento, Sendra concreta que mientras hay empresas que mantienen precios similares a los de la campaña pasada, otras han reducido los precios o los volúmenes contratados, es decir, deciden comprar menos cantidades que otros años. «Esta reducción de los volúmenes adquiridos provoca que una parte importante de la cosecha no encuentre salida dentro de la DO Cava y tenga que destinarse a otras denominaciones de origen o a vino de mesa, mercados donde las cotizaciones son sensiblemente inferiores», dice Sendra.
Además, el documento también habla del precio del vino base, líquido con el cual, posteriormente, se elaboran los espumosos y el cava. Sendra argumenta que este también ha sufrido una caída de precio significativa que aún no se ha recuperado y como consecuencia, muchos viticultores han percibido liquidaciones en torno a los 0,30 €/kg, muy por debajo de los costos de producción e insuficientes para garantizar la viabilidad económica de las explotaciones. «A esta situación hay que añadirle el aumento de los costos de producción, lo que compromete aún más la rentabilidad y la viabilidad económica de muchas explotaciones vitícolas», recuerda Sendra.

La razón principal que lista la DO Cava para mantener los precios es la clara recuperación que se ve en los viñedos. Actualmente, la sequía ya no es un problema para prácticamente ningún agricultor y, por tanto, la vendimia de este año presenta unas perspectivas favorables, con viñedos más vigorosos, equilibrados y con la uva en condiciones óptimas. Si no se mantiene el precio, el desequilibrio es evidente, ya que con más uva para vender en el mercado, menos elevado puede ser su precio. Es por eso que según la DO Cava, el mantenimiento de los precios forma parte de las normas de campaña aprobadas por el Consejo Regulador, que también incluyen medidas destinadas a adaptar el sector al cambio climático y garantizar su sostenibilidad a largo plazo. Ahora bien, para el experto de UP, no ponen sobre la mesa toda la información que refleja la situación actual del sector.
No es solo una cuestión de cava
Sendra también relata en este comunicado que sus quejas van más allá de la DO Cava y las extiende a otros espumosos del país. Aunque no menciona nombres, el representante del sector de la Viña y el Vino asegura que «otros elaboradores de espumosos del territorio también han aplicado reducciones significativas en las compras de uva a sus proveedores, lo que limita aún más las alternativas de comercialización para los viticultores e incrementa la presión sobre el conjunto del mercado».

