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Ernestina Torelló y Miguel A. Torres reciben la Creu de Sant Jordi

Sant Jordi es uno de los días más especiales de Cataluña. Se llenan las calles de rosas y libros y los catalanes demuestran su amor por los demás regalándolos. Es la diada del amor y también de la cultura; un día para celebrar todo aquello que nos hace ser catalanes. Para la Generalitat de Cataluña, sin embargo, también es un momento para presentar uno de los máximos reconocimientos que puede recibir una persona: la Creu de Sant Jordi. Este año, el Gobierno ha decidido otorgar un par a dos personalidades del sector vitivinícola catalán; famosas no solo por haber estado detrás de proyectos exitosos, sino por demostrar que la modernización del sector y las dificultades venideras no los detienen. Miguel A. Torres, presidente de la bodega Familia Torres, y Ernestina Torelló, presidenta de Torelló Viticultors.

La Creu de Sant Jordi es uno de los máximos reconocimientos que puede recibir una persona por parte de la Generalitat de Cataluña. Creada en 1981, reconoce por sus méritos a personas o entidades que han prestado servicios destacados a Cataluña en defensa de su identidad o en el ámbito cívico y cultural. El sector vitivinícola podría no parecer un espacio merecedor de uno de estos galardones, pero la realidad es que el mundo del vino desempeña una función clave para el territorio catalán. Por un lado, el cuidado de los viñedos es una herramienta clave de sostenibilidad y mantenimiento del cuidado de los bosques catalanes. Por otro lado -razón que en este caso ha sido decisiva en la elección de los galardonados-, el vino es un elemento que permite expandir la cultura catalana por todo el mundo, a través del beber, y Torres y Torelló reciben este reconocimiento por su larga trayectoria en el sector, pero también por su gran apuesta por llevar la calidad del vino catalán a todo el mundo.

Ernestina Torelló, con 83 años, todavía está activa en la Finca, Masía y Bodega de Gelida. Según ha explicado el Gobierno, recibe este galardón por su trayectoria empresarial vinculada al sector vitivinícola y su contribución a la proyección y prestigio de los vinos y espumosos del país. Torelló es una empresaria vinculada de muy cerca con la histórica bodega familiar Torelló Viticultors. La actual presidenta ha contribuido al desarrollo y la consolidación de este proyecto vitivinícola del Penedès, apostando por la calidad, la innovación, la sostenibilidad y la proyección internacional de sus productos. Paralelamente, también se le atribuye haber ayudado a reforzar el reconocimiento del espumoso y del vino catalán en todo el mundo. En otras palabras, una mujer que desde hace décadas ayuda a sacar adelante su marca, pero también la narrativa de la excelencia del vino y el espumoso del país.

Ernestina Torelló, presidenta de Torelló Viticultors / cedida
Ernestina Torelló, presidenta de Torelló Viticultors / cedida

Una familia de galardonados

El segundo galardonado del sector es Miguel A. Torres, quien preside y es miembro de la cuarta generación de la bodega Familia Torres. Galardonado por su contribución decisiva a la proyección internacional de los vinos catalanes, el bodeguero ha asegurado que se siente «profundamente orgulloso de poder continuar el legado familiar y de haber contribuido, desde la bodega, a proyectar el nombre de Cataluña y de sus vinos en todo el mundo». El Gobierno también ha destacado de Torres, su apuesta por la calidad, la innovación y la sostenibilidad, que han situado a Familia Torres como uno de los grandes referentes mundiales del vino. Enólogo de formación, Torres se incorporó al negocio familiar en el año 1962 y ha tenido un papel clave en la transformación y modernización de la bodega. Según han explicado en un comunicado, introdujo técnicas enológicas avanzadas e impulsó la elaboración de grandes vinos procedentes de viñedos en propiedad, como Mas La Plana, Milmanda o Grans Muralles, y la recuperación de variedades ancestrales de uva. Bajo su liderazgo, la compañía ha consolidado su modelo vitivinícola basado en la excelencia, la innovación y la sostenibilidad.  

Además, Torres no es el único de la familia que ha tenido el honor de recibir este galardón, sino que La Creu de Sant Jordi ya fue concedida en 1990 a su padre, Miguel Torres Carbó, hecho que confiere a este reconocimiento un significado especialmente emotivo para la familia y la bodega. Por este motivo, Torres también ha dirigido unas palabras a sus familiares y ha hecho referencia a todos los esfuerzos que han hecho para remar con él: «Esta distinción es también un reconocimiento a mi esposa, Waltraud, su apoyo constante, y a mis hijos, Miquel y Mireia, que en los últimos años han contribuido decisivamente al éxito y la continuidad de la empresa».

Torres y Torelló son representantes reales de la importancia del sector vitivinícola para Cataluña y su cultura. La Generalitat de Cataluña ha distinguido con la Creu de Sant Jordi un total de 20 personalidades y 10 entidades que han prestado servicios relevantes al país, desde activistas hasta políticos, pasando por empresarios y académicos. Todos ellos se verán las caras el próximo 21 de abril en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), donde recibirán su galardón de manos del presidente de la Generalitat, Salvador Illa.

Miguel A. Torres, president del celler Familia Torres / cedida
Miguel A. Torres, presidente de la bodega Familia Torres / cedida

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