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Catalunya impulsa la vendimia en verde para frenar el exceso de uva

El sector vitivinícola catalán vive momentos complicados debido a la caída de la demanda de vino. El mundo entero sufre los cambios de tendencias de consumo que han llevado a la población a reducir su consumo de vino y Cataluña no es ajena a esta situación. Sumado a este problema, está la inminente recuperación de las cepas después de años de sequía, un conflicto que podría llevar a muchos agricultores a vender uva por debajo del precio de costo. En este sentido, la sobreproducción de uva en un contexto de crisis del consumo es negativa y repercute directamente en los agricultores, quienes necesitan iniciativas y ayudas gubernamentales para sobreponerse a la situación. La vendimia en verde es una de estas propuestas; cosechar la uva antes de tiempo y dejarla caer para que no cuente como producción real, y así crear una cifra de producción más adecuada a los nuevos tiempos. Este martes, el Gobierno ha abierto los plazos para que todos aquellos viticultores que lo deseen se apunten y, con suerte, se logre reducir la oferta y estabilizar el mercado.

«Necesitaríamos bajar alrededor de un 10% la producción de uva en Cataluña», ha explicado David Sendra, responsable del Vino y la Vid de Unió de Pagesos (UP). En la reunión que tuvo la entidad con el Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI) la semana pasada se terminaron de pulir los detalles de esta línea de ayudas y, aunque UP no ha conseguido todas sus demandas, la situación para los viticultores es esperanzadora. Actualmente, el Gobierno dispone de 1,5 millones de euros para destinar a la vendimia en verde. De esta manera, desde este 21 de abril y hasta el 29 de junio, los agricultores podrán adherirse a la lista y presentar un máximo de 10 hectáreas que más tarde deberán ratificar. Ante la inminente crisis que ve Unió de Pagesos debido a la probable sobreproducción de uva de este año, la entidad ha pedido que «todos los que lo necesiten soliciten la ayuda para el máximo de hectáreas», ha explicado Sendra, ya que, según el experto, una vez llegada la fecha de vencimiento, los viticultores pueden retractarse.

La cifra total de ayudas que recibirá cada viticultor es una suma de varios factores. En primer lugar, se tienen en cuenta las producciones de añadas representativas. Este año se ha decidido que los años sean 2022, 2023 y 2025. Para Unió de Pagesos, en esta lista se debería añadir 2019, y Sendra ha especificado que 2025 tampoco es un buen año para hacer promedio: «Hay mucha gente que aún no se había recuperado de la sequía». Sin embargo, estas han sido peticiones que no han logrado acordar. Ahora bien, el INCAVI ha decidido no admitir la producción de 2024, la cual sí se vio afectada a nivel general por la sequía. De este año, sin embargo, se tiene en cuenta el precio de la uva, que subió bastante debido a la poca producción: «Con estos cálculos se ha establecido que se pagará 62 céntimos el kilogramo de uva«, ha mencionado el responsable del Vino y la Vid de UP. Además, a este total se suman 720 euros para las plantaciones que se cosechan a mano y 773,5 euros para aquellas que lo hacen a máquina, «porque se da por hecho que cosechar a máquina tiene un costo más elevado», ha expresado Sendra.

Unas manos recogen una uva en el momento de cosecharla durante la vendimia 2024 en el Penedès | ACN

Un parche necesario, pero insuficiente

La vendimia en verde es una medida que consiste en la destrucción o eliminación total de la uva aún inmadura en parcelas destinadas a la producción de uva para vinificación únicamente, con el objetivo de reducir la producción y contribuir a recuperar el equilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado vitivinícola. La uva se tira y no se puede usar, simplemente sale de la rueda del mercado para que baje la producción. Son inspectores enviados por el mismo departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación los encargados de visitar los cultivos y asegurarse de que la uva ha sido tirada correctamente. Aunque es una medida efectiva, su uso denota una auténtica situación de crisis. De hecho, ya en 2023 se utilizó para paliar los efectos de la sobreproducción de uva. «Se necesitan más medidas a largo plazo, como arrancar viñas», ha afirmado Sendra, quien además explicaba hace unos meses a este diario que la cifra que el Gobierno debía destinar a la vendimia en verde debía rondar los 16 millones de euros, cifra que -evidentemente- no se ha conseguido.

Medidas extraordinarias propuestas por el Gobierno

En la reunión que Unió de Pagesos tuvo con el INCAVI también se puso sobre la mesa la posibilidad de que no todos los que necesitaran hacer una vendimia en verde pudieran acceder por falta de presupuesto. Es por eso que Sendra ha concretado que «hay el compromiso gubernamental de abrir un presupuesto extra», pero de momento no tienen detalles. En este sentido, el responsable del Vino y la Vid de UP ha reconocido que no será una medida igual a la de la vendimia en verde, pero sí que dará una salida a aquellos viticultores que no hayan podido entrar en la convocatoria, que funciona por puntos. De esta manera, las diversas variedades de uva, así como el tipo de cosechas, dan diferentes puntos a los viticultores, que son aceptados dentro de la primera convocatoria por «orden de prioridad». En la segunda, sin embargo, Unió de Pagesos ha pedido que este orden no se tenga en cuenta, ya que «no será una medida relacionada con la vendimia en verde, sino una alternativa para aquellos que no se hayan adherido». Con todo, las condiciones, los requisitos y el presupuesto que se destinará es aún un misterio para la entidad.

La vendimia en verde es una respuesta a una crisis que afecta al mundo entero. La caída de ventas de vino es una realidad con la que conviven muchas bodegas y, por lo tanto, también muchos viticultores, que se ganan la vida vendiendo su uva. La situación actual lleva al sector hacia una necesidad clara de reducción de la producción, ya que si hay demasiados kilos de uva en el mercado, podríamos encontrarnos ante una caída masiva de precios, lo que pondría a los agricultores en situación límite. Es por eso que buena parte de estos viticultores -según ha dicho UP- se adherirán a esta convocatoria y dejarán perder parte de su producción, una medida que, aunque parezca drástica, en momentos de crisis, se convierte en la única manera de sobrevivir en el sector.

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