El sureste asiático es un mercado atractivo para las exportaciones de vino catalán. En medio de una gran tendencia hacia la diversificación de negocios, cada vez más empresas ven en Asia un espacio para explorar. Esta también es una apuesta de país y desde Prodeca concretan que hay interés en comenzar a abrir líneas de acción que acerquen las bodegas catalanas al sudeste asiático. Y Singapur se ha convertido en la mejor opción como campamento base; un país pequeño con gran proyección que algunos ya anuncian que es el hub del sudeste asiático. El mes pasado se celebró allí la feria ProWine, con proyección internacional y que aglutina bodegas de todo el mundo y las conecta con distribuidores y posibles compradores singapurenses. Cataluña no faltó y -a través de Prodeca- 13 empresas vitivinícolas catalanas lograron reivindicar la calidad y la excelencia de los vinos catalanes.
«En los pocos días que llevamos de regreso, ya hemos cerrado cuatro acuerdos», explica Eduard Martorell, de la bodega De Muller en Vadevi. El elaborador asegura que aunque los primeros días fueron «tranquilos», lograron cerrar pedidos con varios distribuidores interesados: «No son de muchas botellas, pero la experiencia es positiva», destaca Martorell. ProWine se ha consolidado como un evento de referencia en la región asiática, pero también a escala internacional. En su edición anterior reunió a más de 200 expositores de 27 países y más de 14.000 visitantes profesionales de 83 mercados, con una destacada participación internacional y este año ha mantenido estas cifras. Es por eso que hay una clara apuesta gubernamental, porque tal como expresa Prodeca, estos datos evidencian el papel de la feria como punto de encuentro entre oferta y demanda internacional, especialmente en un contexto en el que los mercados asiáticos incrementan su interés por los vinos europeos y por los productos con valor añadido.
Uno de los principales factores que ponen a Singapur en el punto de mira del Gobierno es su categoría de hub. Se ve al país como la puerta de entrada al sudeste asiático, un mercado en el que crecen las ventas de vinos, sobre todo por el aumento del turismo. Pero Cataluña no se une a la fiesta por el volumen. La directora gerente de Prodeca, Dèlia Perpiñà, mantiene que las pretensiones del vino catalán deben ser de calidad. «Queremos introducir el vino catalán como un producto prémium». Ella misma concreta que en el último año se han reducido las exportaciones de vino catalán al sudeste asiático en volumen, pero han crecido un 9% en valor: «Se ve que el mercado demanda productos de calidad y los vinos catalanes lo son», destaca la directora de la entidad. Además, el 65% de las ventas de vinos se realizan a través del canal horeca, lo que convierte las ferias y eventos en espacios clave para generar conexiones. Sin embargo, Martorell reconoce que han hecho negocios, «pero solo con distribuidores de Singapur». De este modo, el bodeguero mantiene que la imagen que se tiene de Singapur como hub no ha sido su vivencia personal: «Es un mercado por explorar, pero para nosotros no ha sido la puerta de entrada al sudeste asiático en esta feria», dice.

Un mercado por explorar
Más allá de las posibilidades de crecimiento, la realidad es que el sudeste asiático es un mercado muy nuevo para Cataluña. Los mismos datos de Prodeca confirman que hay otros países que tienen muy buena relación y llevan años haciendo negocios allí. En concreto, en las cifras de 2023 que la entidad facilitó a este diario, Francia se consolida como el principal país exportador hacia la región de la Asean (la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, con Indonesia, Filipinas, Malasia, Singapur, Tailandia, Vietnam, Brunei Darussalam, Camboya, Laos y Myanmar), con unas exportaciones aproximadas de 714 millones de euros. A una distancia considerable, Australia ocupa la segunda posición con cerca de 155 millones de euros, seguida de Hong Kong con unos 66 millones de euros. Italia se sitúa ligeramente por detrás, con aproximadamente 64 millones de euros, mientras que los Estados Unidos cierran el grupo con unas exportaciones alrededor de 58 millones de euros. La cifra catalana actual es de una facturación de 2,83 millones de euros, lo que determina que no es un mercado muy consolidado para las bodegas catalanas, pero Prodeca asegura que «hay mucho potencial», en palabras de Perpiñà.
En cuanto a los productos, la directora de Prodeca concreta que los vinos blancos dominan las exportaciones. Sin embargo, también reconoce que hay un espacio para los espumosos, que además son el tipo de vino que más ha subido en valor. Esta es una tendencia que adopta el consumidor actual de vino en el sudeste asiático, que Perpiñà define como «urbanita con cierto poder adquisitivo». Una opinión similar tiene Martorell, quien recuerda que este mercado «es un buen lugar para introducir productos de valor«. No obstante, el elaborador recuerda que las bodegas acaban de comenzar en esta línea de exportación y «aún es pronto para sacar conclusiones».
Estrategia de diversificación constante
El mercado internacional está cambiando y aquellos países donde se exportaba más vino ya no son la utopía de hace décadas. Los Estados Unidos, con los aranceles, han dejado de ser la gallina de los huevos de oro. Otros territorios como Alemania o China, que un día se vieron como grandes mercados, reducen sus compras de vinos catalanes. Es por eso que la estrategia de diversificación está en boca de todos, sobre todo de las entidades gubernamentales. «Debemos abrirnos a nuevos mercados«, exclama Perpiñà y sin lugar a dudas esta es una de las decisiones en las que más trabaja su entidad. Y no solo Prodeca ha entendido que, en el nuevo mercado, jugar en muchos países puede ser la fórmula de éxito. Desde Europa se impulsan acuerdos como el del Mercosur o la India que pretenden levantar barreras y eliminar aranceles, es decir, facilitar las exportaciones. Mientras el vino vive momentos convulsos y la demanda es cada vez más reducida, la diversificación de mercado se alza como la respuesta evidente para todas las bodegas e instituciones; porque, para conservar el sector vitivinícola, lo primero es saberlo vender.

