La vendimia es uno de los momentos más importantes del sector vitivinícola; son las semanas en las que culmina todo el trabajo realizado durante el año en el viñedo. El cambio climático, sin embargo, complica cada vez más la precisión para decidir cuándo comenzar la vendimia. Las altas temperaturas y el tiempo inestable han hecho que las bodegas no puedan planear demasiado el momento de cosechar la uva, hasta el punto de que algunas están vendimiando por primera vez en la historia de noche y en julio. Este es el caso de Juvé & Camps, bodega centenaria del Penedès, que ha iniciado en su finca de Espiells la vendimia de 2026, la más temprana de su historia y la primera que se realiza antes de que salga el sol. La campaña comienza con las parcelas de pinot noir y chardonnay, destinadas principalmente a la elaboración de los vinos base para espumosos de largas crianzas. A medida que avance la maduración, se incorporarán el macabeo, el xarel·lo y la parellada, junto con las variedades destinadas a los vinos tranquilos.
Juvé & Camps asegura en un comunicado que cosecharán alrededor de un millón de kilos de uva en esta vendimia. Esta es una cifra muy similar a la del año pasado y según ha explicado a Vadevi Laura Tragant, directora técnica de la bodega, se puede hablar «de una cierta estabilidad y de un retorno progresivo al equilibrio después de unos años muy condicionados por la sequía». En este sentido, la experta es optimista, pero reconoce que «hay que ser prudentes», ya que después de años de falta de lluvias «el viñedo todavía arrastra el estrés acumulado de los últimos años y cada parcela responde de manera diferente». Sin embargo, Tragant también comenta que desde el punto de vista cualitativo hay buenas perspectivas: «La uva presenta un buen estado sanitario, frescura y una acidez equilibrada, aspectos especialmente importantes para la elaboración de vinos espumosos de larga crianza».
Esta es la primera vendimia que la bodega del Penedès realiza dentro de la marca colectiva Corpinnat, de la cual pasó a formar parte hace unos meses. Corpinnat tiene uno de los reglamentos más exigentes del mundo, sobre todo con la manera de cosechar la uva, las tipologías de fruta y el precio que se paga a terceros, entre otros. Juvé & Camps ya confirmaba a este diario cuando anunció que se uniría a la marca colectiva que encajaban con esta normativa rígida y los datos que ha aportado la empresa de la vendimia de este año en comparación con la anterior, cuando aún formaban parte de la DO Cava, lo corroboran. De este modo, Juvé & Camps tiene un total de 252 hectáreas de viñedo propio, distribuidas entre Espiells, La Cuscona y las fincas de altura de Mediona. Todos los viñedos son ecológicos y se cosechan a mano, tal como exige Corpinnat, pero también la misma bodega por criterios propios.

También el precio de la uva que se compra a terceros es un gran requisito para formar parte de la marca colectiva. En la última vendimia, se fijó un precio medio de 0,88 euros por kilogramo de uva en Corpinnat. Juvé & Camps supera esta media en esta vendimia, pero también lo hizo en la vendimia anterior. «El precio mínimo garantizado esta campaña es de 0,96 €/kg, frente a los 0,92 €/kg del año pasado, lo que representa un incremento de aproximadamente el 4,3%», concreta Tragant. Así pues, la bodega centenaria mantiene una relación estrecha con los viticultores a los que les compra la uva: «El volumen de compra se puede ajustar cada campaña en función de la producción propia y de las necesidades de la bodega, pero siempre procuramos preservar esta continuidad y ofrecerles la máxima estabilidad posible», dice la experta, quien concluye que -con todos los datos aportados- «la incorporación a Corpinnat ha supuesto, sobre todo, certificar y enmarcar dentro de una marca colectiva una manera de hacer que ya teníamos plenamente integrada».
Vendimia antes por el cambio climático
No es ningún secreto que el cambio climático ha causado estragos en el sector vitivinícola. Comenzando por la sequía y terminando por la inestabilidad meteorológica, la realidad es que muchas bodegas se están adaptando a una nueva manera de cultivar. Esto también exige aprender que las vendimias ya no comienzan en agosto, sino que en muchos casos, la uva ya está lista a finales de julio. Esta no es una realidad inamovible, y desde Juvé & Camps, Tragant recuerda que todo es cíclico: «no podemos afirmar que todas las vendimias tengan que comenzar necesariamente cada vez antes. Sin embargo, sí observamos una tendencia general hacia maduraciones más tempranas, especialmente en los años marcados por temperaturas elevadas y episodios de calor intenso». La experta también recuerda que no siempre se vendimia las mismas semanas y -con cambio climático o sin él- se cosecha «cuando cada uva llega al punto de equilibrio que buscamos entre madurez, frescura, acidez y expresión aromática», afirma.
Mientras la experta no puede confirmar que la vendimia continuará adelantándose, sí asegura que la vendimia nocturna «es una práctica que puede tener continuidad, especialmente en las parcelas y variedades más sensibles a las temperaturas elevadas». Según Tragant, cosechar de noche permite trabajar con la uva a una temperatura más baja, limitar oxidaciones y preservar mejor la frescura, la acidez y los aromas. Además, también facilita que la uva llegue a la bodega en unas condiciones óptimas y reduce la necesidad de enfriarla posteriormente, con el consiguiente ahorro energético. «Sin embargo, no necesariamente se convertirá en el único modelo de vendimia», asegura la experta quien concluye que para Juvé & Camps, el criterio «continuará siendo preservar al máximo la calidad de la uva y, al mismo tiempo, garantizar unas buenas condiciones de trabajo para los equipos de vendimia».

