Mas Vilella se convierte en la nueva bodega de la marca colectiva europea Corpinnat, que desde este martes suma 23 bodegas bajo sus filas. La bodega, propiedad de Albert Jané, es la primera del Baix Penedès en conseguir pasar todas las auditorías de uno de los reglamentos más exigentes del mundo para incorporarse a la marca colectiva. Con la nueva incorporación, Corpinnat reafirma su apuesta por un modelo abierto e integrador que contribuye a garantizar la supervivencia del sector y el territorio: uva y proceso 100% ecológico, vendimia manual, vinificación íntegra en la propiedad, crianzas largas, compromiso con las variedades históricas, viñas de propiedad o de contratos de larga duración con un precio mínimo garantizado para el viticultor y auditorías externas anuales.
Mas Vilella es una finca histórica situada en La Bisbal del Penedès, a 300 metros de altitud y con vistas al mar, presidida por una masía del siglo XVI. Según explica Jané a Vadevi, él y su familia viven muy conectados con el territorio y «nuestros vinos son la máxima expresión de nuestra manera de vivir». De esta manera, Jané comenzó a flirtear con los espumosos hace 20 años, pero nunca había sacado nada al mercado bajo la marca familiar. En este sentido, su primera botella ya saldrá bajo Corpinnat, todo un hito para la asociación que se consolida como uno de los referentes de las burbujas del Penedès. Mas Vilella no es el primer proyecto de Jané, pero sí uno de los más personales. Después de poner en marcha dos proyectos vitivinícolas en la DO Montsant y la DOQ Priorat, en 2015, Jané decidió instalarse en Mas Vilella, donde vive con sus hijos, que comienzan a involucrarse en el proyecto: «Queremos transmitir este amor por la tierra; hacer brillar el carácter del Penedès», confirma el bodeguero a este diario.

La finca de Mas Vilella tiene 20 hectáreas, 11 de las cuales son de viñedo, en un paisaje genuinamente mediterráneo de terrazas estrechas rodeadas de márgenes de piedra seca, algarrobos, palmitos, olivos y almendros. El viñedo crece en suelos pedregosos y calcáreos que limitan de manera natural la producción, con rendimientos de entre 1.500 y 5.000 kilos por hectárea. Estas condiciones hacen unos espumosos que tal como ha asegurado Corpinnat en un comunicado: «Son singulares e intensos por la poca producción del viñedo y la crianza de los vinos en ánfora, barrica y depósito. Transmiten la esencia del paisaje mediterráneo».
Una marca que se consolida
Desde su nacimiento, el 10 de abril de 2018, Corpinnat ha ido incorporando las bodegas Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Torelló, Huguet de Can Feixes, Júlia Bernet, Mas Candí, Can Descregut, Pardas, Bufadors, Cisteller, Viader, Mas de la Basserola, Celler Kripta, Demost, Mas Bertran, AT Roca, Celler Mir, Torné & Bel, Juvé & Camps y, desde este martes, Mas Vilella. Para el presidente de la marca colectiva, Pere Llopart, este crecimiento sostenido demuestra que «Corpinnat es una marca sólida y madura». Además, Llopart también reconoce que con la llegada de la primera bodega del Baix Penedès a la marca colectiva, «la mancha de Corpinnat se va extendiendo».
En términos de nuevas incorporaciones, la marca colectiva europea nunca da por hecho ninguna bodega. Llopart concreta a Vadevi que «es posible que entre una bodega más este año y tres o cuatro de cara al año que viene». De esta manera, Corpinnat mantiene su voluntad de crecimiento y al ser preguntado por un posible límite, el presidente de la marca colectiva europea sentencia: «No tenemos límite».


