Ha sido la vendimia más temprana, la que se ha tenido que hacer más rápido y la de la uva mejor pagada a los viticultores. Son las condiciones con las que han trabajado las bodegas de Corpinnat este año, por imposición del cambio climático y por su apuesta por la calidad. La sequía ya ha quedado atrás pero los retos, no. Y continúan sin recibir el apoyo que considerarían justificado de la Generalitat, especialmente para la promoción exterior. Todo esto lo han explicado este miércoles el presidente y vicepresidente de la marca colectiva, Pere Llopart y Roc Gramona, junto a Ton Mata, consejero delegado de Recaredo, la bodega anfitriona este año de la presentación del informe sobre la vendimia.
Las altas temperaturas del 2026 han marcado el trabajo de las bodegas, que ya tienen claro que «hay que adaptarse» a una «nueva realidad». Más calor que nunca y con lluvias torrenciales y súbitas que se irán sucediendo y que, a la vez, pueden combinarse con períodos de sequía. Según los datos facilitados por Mata, el 2026 ha sido el año más cálido registrado al menos desde 1962, el año desde el cual se tienen registros comparables y fiables. La temperatura media ha sido 1,8 grados superior a la media, una diferencia que durante los meses de verano ha llegado a los dos grados. Esto hizo que se tuviera que empezar la vendimia más pronto que nunca, la madrugada del 22 de julio, nueve días antes que el año pasado, y que se haya tenido que hacer muy rápido. «Las maduraciones han sido muy rápidas, había que recoger toda la uva en menos tiempo y hacerlo a mano es un gran esfuerzo», ha remarcado Mata.

Por si no fuera suficiente con el reto que plantea el clima, Corpinnat eleva cada año su autoexigencia a la hora de pagar la uva que compra a viticultores del Penedès, que es el 49% de lo que utilizan las bodegas de la marca colectiva para los espumosos –el 51% es de producción propia-. Este año, el precio mínimo fijado por la asamblea fue de 0,943 euros por kilo, un 57% más que el de 2018, en la primera vendimia de Corpinnat. Además, a la hora de la verdad la mayoría de las bodegas terminan pagando más, de manera que la media de lo que se ha terminado pagando ha sido 1,02 euros por kilo. «Detrás de cada kilo de uva hay viticultores y familias, y no se puede hablar de calidad dentro de la botella si no hay calidad de la uva, si no hay contratos estables con los viticultores y precios justos», ha argumentado Pere Llopart. Otra de las exigencias que se autoimpone Corpinnat es reducir el rendimiento máximo del prensado, que ha pasado del 66% al 64,4% y que pasará al 60% en 2030, según se ha aprobado en la última asamblea: «Así apostamos aún más por la agricultura. Si reduces el rendimiento del prensado, debes comprar más uva».
El presidente de Corpinnat, además, cree que «el impacto del modelo ya va más allá» de las bodegas que pertenecen al colectivo –un total de 24, con la incorporación de Fèlix Massana Ràfols, anunciada el lunes–, porque hay algunas que están en fase de auditoría para unirse en los próximos tres años y ya deben trabajar de la misma manera: «Consideramos que este modelo de precios ha sido importante en una campaña difícil para la agricultura, con precios a la baja». Para Llopart, se trata de ser «fieles a los objetivos fundacionales».
«La administración debe recordar que también somos vino catalán»
A cambio de esta apuesta por el territorio, hay una reivindicación que Corpinnat lanza a «la administración». A pesar de la diplomacia y las maneras suaves que procuran usar, se refieren a la Generalitat. «Somos motor transformador, velamos por el arraigo en el territorio y, para continuar, necesitamos apoyo. La administración debe recordar que también somos vino catalán y que deben apoyarnos porque nosotros apoyamos al eslabón más importante, los viticultores. Ellos defienden el origen y sin origen no hay valor», ha apuntado Llopart. Después, a preguntas de los periodistas, ha hablado aún más claro: «Los políticos saben encantar. Nos dicen que nos reconocen el valor, pero no se nos da apoyo, nos sentimos reforzados en la idea de que el camino es el correcto, pero falta algo más, y las ayudas no terminan de llegar«.
Reclaman que el Gobierno y los organismos que dependen de él rompan la limitación de apoyar básicamente a las DO y que comiencen a dar juego a una marca colectiva cada día más prestigiosa. Necesitan, principalmente, un impulso para aumentar las exportaciones. «Son el 21% de nuestras ventas. Van aumentando, pero todavía queda mucho camino por recorrer, aún no es suficiente. Las marcas de Corpinnat son fuertes aquí, pero fuera aún nos cuesta, por eso reclamamos ayuda a la promoción, especialmente exterior», ha concretado Llopart.
Una vendimia «muy sana»
En este contexto, Corpinnat hace balance de una «vendimia muy sana», a pesar de que haya estado marcada por la rapidez y la recuperación posterior a la sequía, según Roc Gramona. Las 24 bodegas que han participado en la vendimia 2026 han recogido 10.046.562 kilos de uva, un 26% más que el año anterior, cuando las 19 bodegas que formaban parte de Corpinnat vendimiaron 7.990.320 kilos. Entre las variedades autorizadas por el reglamento de Corpinnat, el xarel·lo sigue siendo la mayoritaria –se han recogido 4,2 millones de kilos–, seguido del macabeu (2,7 millones) y la parellada (770.000 kilos). Estas tres representan el 73% de la uva vendimiada y el conjunto de variedades autóctonas, el 92%. «El xarel·lo es muy resiliente y muy bien adaptado. También ha sufrido, pero es especialmente resiliente, más resistente al estrés hídrico», ha destacado Gramona. De hecho, esta es la razón principal por la cual dentro de ocho años ya no se admitirán en Corpinnat variedades internacionales como la pinot noir y el chardonnay.
Buenas perspectivas para el balance anual: la burbuja aguanta
Una vez hecho el balance de la vendimia, las bodegas de Corpinnat se preparan ahora para la campaña de Navidad y las próximas cifras a analizar serán las del cierre de 2026. La perspectiva es optimista porque, a pesar del contexto mundial de descenso del consumo de vino, el sector de los espumosos es el menos afectado. «La previsión es de mejorar los datos del año pasado porque cada año tenemos más bodegas en la marca, pero también porque la burbuja aguanta mejor», ha avanzado Gramona. A partir de enero, se sabrán los números. De momento, Corpinnat ya representa, con 1.580 hectáreas, un 7% de las 20.000 hectáreas del Penedès y cada día tiene más peso dentro del sector. Y, si el año que viene la marca supera las 25 bodegas, hay alguien que le debe a Ton Mata una cena en el Celler de Can Roca.
