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La viña ecológica, apuesta de futuro para proteger paisaje y salud

La ecología es cada vez más importante en todo el planeta. Productos de proximidad, cultivados sin químicos, comienzan a ganar espacio en los estantes del supermercado. Además, ante las fuertes consecuencias del cambio climático, los cultivos que cuidan el medio ambiente terminan siendo una apuesta segura a largo plazo. Aunque no se puede probar que sean más beneficiosos económicamente, los expertos coinciden en afirmar que proporcionan productos más saludables. En la carrera por los cultivos ecológicos, Cataluña está bastante avanzada, sobre todo gracias al sector vitivinícola. En un último informe de Prodeca se reconocen los grandes avances que se han hecho para la viña ecológica, pero también en el sector agroindustrial, como por ejemplo en las bodegas y la distribución. Aunque la cifra total de agroindustrias ha retrocedido ligeramente en el último año, la perspectiva histórica sigue siendo de fuerte crecimiento, con 427 empresas de elaboración y embotellado, que ha crecido un 152,6% en la última década.

El Penedès, la primera DO 100% ecológica

La viña ecológica ya es una realidad en Cataluña. La DO Penedès es la primera denominación de origen 100% ecológica del mundo y la marca colectiva Corpinnat obliga por norma a que todos los viñedos de donde provienen sus espumosos sean ecológicos. Es una decisión consciente, que habla de territorio y de un cambio de paradigma en el cual cada vez se ve la ecología como uno de los grandes pasos a seguir para conservar el paisaje y el territorio. «En el Penedès hay más pájaros», explica Josep Maria Albet, de Albet i Noya. Su bodega fue una de las primeras en todo el estado español en apostar por las viñas ecológicas. Lo que antes era una posibilidad remota, cada vez se convierte más en la norma a seguir. De hecho, se habla de la ecología como una técnica que es beneficiosa para el medio ambiente, pero también para las personas. «Es mucho mejor para la salud», asegura Albet, refiriéndose al vino que se elabora con técnicas sostenibles y ecológicas.

Ahora bien, la ecología no es un mantra a seguir para todas las bodegas. Los expertos consultados por Vadevi mantienen que habrá un «equilibrio», es decir, en el sector vitivinícola catalán todavía quedarán empresas que no tengan cultivos ecológicos. «Hay una clara tendencia hacia la ecología, pero también hay muchos segmentos del mercado» expresa Xoan Elorduy, jefe de Servicio de Viticultura, Enología y Ampelografía del Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI). Desde la entidad han realizado varios estudios que se han testeado en cultivos ecológicos y han podido comprobar que «hay técnicas que funcionan mejor en eco». A pesar de todo, Elorduy no puede decir que los cultivos ecológicos sean más resistentes, ya que «no hay datos que lo confirmen». De esta manera, hay una evidencia de salud y de reducción del costo ambiental, pero todavía no se puede hablar de una clara mejora de la productividad, según el INCAVI.

Un costo económico similar

Tampoco hay evidencias de que los cultivos ecológicos den más rédito económico, principalmente porque la viña se debe cuidar de otra manera y lo que tal vez se ahorra el viticultor en pesticidas, lo gana en horas y otros cuidados. «Es un baile, no es que dé más o menos», expresa Albet. También Francesc Olivella, director de la DO Penedès, concreta que la rentabilidad del ecológico «es cuestión de equilibrio». Por lo tanto, no hay ninguna evidencia que diga que los cultivos ecológicos son más productivos e incluso pueden llegar a necesitar una inversión inicial más elevada. Ahora bien, a la hora de recoger los frutos, los expertos hablan de mejora del producto y también del entorno. Así pues, se convierte en una decisión por convicción y que claramente «tiene un retorno a la tierra», remarca Olivella.

La finca del Corral Cremat de donde sale el espumoso de larga crianza | Foto: Albet i Noya

Apreciar la ecología como factor clave

El calentamiento global y los cambios drásticos de la meteorología son señales que recuerdan que el mundo necesita un cambio. La contaminación de tierra y mar debido a la industrialización ha causado estragos que tardaremos siglos en revertir. Es por eso que ser ecológico tiene una parte de militancia, es decir, el reconocimiento de que a partir de ahora se deben hacer las cosas de otra manera. Sin embargo, no todos los sectores pueden hacer este cambio, ni siquiera todas las empresas del sector. «En el mundo del vino aporta valor añadido, pero somos una excepción», explica Albet. De esta forma, los expertos coinciden en que cada vez más consumidores eligen las etiquetas ecológicas de los vinos, pero esta es una situación que no se reproduce en todas partes. «En el cultivo de la fruta es mucho más complicado», lamenta el gerente de Albet i Noya, quien reconoce que durante años se han elegido las frutas que eran más bonitas físicamente y no las más resistentes. En este caso, el uso de pesticidas y otras herramientas no ecológicas ayudan a llegar al producto final deseado.

Con todo, el mundo del vino sigue siendo pionero en cultivos ecológicos y empresas que lo corroboran después en la elaboración. Los expertos se muestran esperanzados, ya que confían en el hecho de que otros sectores irán dando el salto poco a poco. «Los productos químicos no son beneficiosos para la salud», destaca Albet y recuerda que a largo plazo «la ecología será la única salida». Mientras tanto, sin embargo, todos los expertos aseguran que el equilibrio actual va por buen camino y tal como concluye Elorduy, en el caso del vino «refleja mejor todas las características y en mejora la expresión«.

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