Huguet de Can Feixes es una bodega en el corazón del Penedès, una joya arquitectónica oculta que pocos han tenido el placer de ver. La histórica finca Can Feixes está enclavada en un entorno incomparable en las laderas de las montañas al norte de la región vinícola del Alt Penedès de Barcelona. Las vistas a los viñedos y el silencio de la naturaleza aportan una tranquilidad y elegancia que lo convierten en uno de los espacios más emblemáticos donde celebrar una de las famosas cenas del Festival Gastronómico de Corpinnat el pasado miércoles 17 de junio; una velada de unión y amor por el territorio en la que un restaurante de renombre prepara un menú exclusivo para maridar con los mejores vinos y espumosos de las bodegas de la marca colectiva europea. En el caso de Huguet de Can Feixes, un total de siete platos del restaurante de Torrelavit, El Celler. Menjar i Beure, acompañados de la excelencia de los elaborados de esta idílica bodega familiar.
La noche comienza con la llegada de los participantes a la finca de Can Feixes, que se remonta al siglo XV, cuando el barón del Castell de Cabrera concedió a la familia Feixes unas 300 hectáreas alrededor de la finca. Esa herencia estaba, sin embargo, condicionada: la propiedad debía transmitirse de padres a hijos y no podía ser vendida a terceros. Esta dinámica se mantuvo durante cinco siglos, hasta que a principios del siglo XX el último miembro de la familia Feixes murió sin descendencia. Su viuda terminó vendiendo la finca a la familia Huguet, que ha mantenido el legado -y el nombre- hasta hoy. En total, 300 hectáreas de terreno y 80 hectáreas de viñedos propios alrededor de la bodega lo convierten en un espacio de ensueño a caballo entre la naturaleza y los cultivos. Después de una obligatoria y satisfactoria visita a toda la bodega familiar, se sirve el primer plato, de pie y sobre el césped, desde donde se puede ver la caída del sol acompañados de una copa del primer corpinnat de la noche.

El restaurante y el menú no han sido elegidos al azar, sino que encajan perfectamente con la esencia de la bodega catalana. La proximidad y el afán por enaltecer el territorio forman parte del ADN de Huguet de Can Feixes y, por tanto, es imposible pensar en una cena en esta finca que no valore el producto local. Es por eso que El Celler parece la elección más acertada. Este restaurante de cocina mediterránea de proximidad, situado en el corazón del Penedès, en Torrelavit se ha consolidado como una propuesta muy bien valorada para hacer comidas tranquilas rodeados de territorio vitivinícola. Es propiedad de Montse y Olga, dos excelentes anfitrionas que junto con la familia Huguet se han encargado de que la noche haya sido perfecta. Desde la decoración del espacio, hasta cada una de las migas del pan que ha acompañado el ágape han sido meticulosamente escogidas y cocinadas de manera sublime. Una vez más, el Penedès ha demostrado que el territorio y la proximidad pueden combinar con la elegancia y la exclusividad, por lo tanto, no es necesario ir muy lejos para degustar los mejores productos.
Un menú para maridar grandes elaborados
El menú servido durante la noche es un recorrido gastronómico delicado y muy bien pensado, donde cada plato dialoga con el vino que lo acompaña y viceversa, cada vino logra hacer brillar aún más todos los platos. Josep Maria Huguet, el hermano mayor de la familia y enólogo de la bodega es el encargado de explicar cada uno de los espumosos y vinos. La experiencia se abre con una coca crujiente de recapte, con sofrito confitado a fuego lento, sardina ahumada, aceite de romero y tomillo, maridada con Huguet de Can Feixes Corpinnat Brut Nature 2021, que aporta frescura y precisión desde el primer bocado, que se hace de pie. A continuación -y una vez todos se sientan en sus lugares asignados- el carpaccio de gamba roja de Vilanova, intensificado con el concentrado de sus cabezas y piñones, ofrece una expresión marina refinada que encuentra el equilibrio en el Can Feixes Blanc Selecció 2025. El paso vegetal y terroso llega con el melocotón de Ordal a la brasa, con setas, queso de cabra de Sant Gil, rúcula, avellanas tostadas y aceite de Can Feixes, maridado con Huguet de Can Feixes Corpinnat Brut Clàssic 2021, en una combinación fresca y llena de matices.
La propuesta continúa con un canelón de gallo del Penedès IGP, asado a la catalana y cubierto con una bechamel clásica elaborada al momento, acompañado por el Can Feixes Negre Selecció 2023, que acentúa su profundidad y carácter. Luego, el rodaballo a la brasa, con pil-pil emulsionado en frío y verduritas crujientes, se presenta con el Can Feixes Chardonnay 2022, un maridaje que refuerza la elegancia y la textura del plato. Como platos principales, la costilla de ternera glaseada, cocida a baja temperatura y terminada a la brasa con reducción de Malvasía de Sitges y parmentier de zanahoria, encuentra un gran aliado en el Can Feixes Reserva Especial 2012, un vino con estructura y profundidad. El final dulce llega con los petits fours y café, acompañados por la Malvasía de Sitges 2016 Reserva Familiar, que cierra el banquete con un punto aromático y distinguido.

En definitiva, Huguet de Can Feixes y El Celler logran deslumbrar a los asistentes en su cena con una propuesta elegante, pero de casa. Ambas empresas viven con pasión su trabajo, pero no olvidan lo que las ha llevado hasta allí. Extremadamente familiares y ligados al territorio, al restaurante y a la bodega los une el amor por la tierra y el trabajo de siempre. La noche termina con un gran aplauso al equipo y los propietarios. Una vez más, Corpinnat demuestra la calidad de sus productos y defiende, por encima de todo, que la gastronomía también puede ir acompañada de grandes copas de espumoso.

